viernes, 3 de marzo de 2017

Sushi, ¿Con qué bebida?


Imagina la escena, estás frente a esa persona especial, la atmósfera es ideal, la cita perfecta pues le regalaste lo que tanto ama, un buen sushi. ¿Cómo hacer para fomentar los sabores? Escoger una bebida óptima, pero, ¿Cuál?

Primero es importante resaltar que el mundo del sushi es variado, existen complementos en el platillo que no funcionan igual, por lo que la principal recomendación es experimentar con tu favorito con bebidas podríamos decirles básicas como: Vino blanco, cerveza, y té verde.

La idea es jugar con el sabor del platillo, por ejemplo, las piezas  que llevan pescado blanco combinan mejor con bebidas frescas, mientras que las que están hechas con ingredientes más grasos como el atún, potencian el sabor con bebidas que tengan algo más de cuerpo. 

Yo propongo un Chardonnay o un Sauvignon Blanc de Martivilli en vinos, pero no olvides que lo importante es checar el tipo de sushi.  La cerveza es también una opción viable, pero existe una elaborada a base de té verde, la cual potencia los sabores. Sabores que nuestro paladar agradece.

El té verde es una opción para aquellos que no beben alcohol, puedes tomarlo, frío y caliente. Ahora después de estas recomendaciones lo único que queda por hacer es disfrutar de esa cita especial. Buen provecho.


La magia de la comida oriental


Jean Anthelme Brillat-Savarin, jurista francés y gran promotor del pensamiento crítico y el tratado de Gastronomía que surgió después de la Revolución Francesa dijo: “El que recibe a sus amigos y no presta ningún cuidado personal a la comida que ha sido preparada, no merece tener amigos”.

Sobre esta frase tan simple recae la magia de la comida oriental, una que destaca por tres características principales según muchos de sus fanáticos: Es natural, variada y con sabores exquisitos.

La historia de un pasado milenario es el detonante de la magia de la comida oriental, de forma específica la preparada en el Japón. Dicen las leyendas que los antiguos emperadores encargaban la protección de los secretos en los sabores que se desprendían por cada platillo que probaban.

Para fortuna de nosotros, el resto de los habitantes del mundo, estos secretos terminaron por descubrirse. El cofre se abrió y el mundo conoció términos como sashimi o el suki-yaki entre muchos más. Nuestro paladar no volvería a ser el mismo.

La presentación como pieza fundamental de su estilo nos sacude primero por los ojos para después pasar al sabor. No hay un restaurante de prestigio que ofrezca comida japonesa que no fomente el arte visual que también nos enamora de la comida japonesa.


Así, con ese equilibrio entre vista y gusto, se crea una catarsis única que sólo logra la comida japonesa, una magia muy particular que disfruta nuestro estómago.